
Lo mejor del partido para los culés fue el resultado. Un empate que le sirve para afrontar el partido del Camp Nou con tranquilidad. Pep ya avisó en la previa del partido y parece que nadie le quiso escuchar, ni siquiera sus futbolistas: “con este nivel no pasaremos a cuartos”. Razón no le faltó al bueno de Pep. Su equipo salió al campo dormido, dejándose sorprender por un rival infinitamente más débil que a punto estuvo de complicarle la clasificación si al árbitro le da por pitar dos claras manos de Piqué y Márquez dentro del área barcelonista.
Desde varios sectores ya se ha apuntado varias veces esta temporada (quizá demasiadas a estas alturas) que éste BarÇa no es el mismo de la temporada pasada. Es cierto que no domina los partidos de manera tan dictatorial como el año pasado, incluso hay encuentros en los que sus rivales le hacen pasar malo ratos. Sin embargo, no se puede decir tampoco que este BarÇa se aleje tanto de aquel que ganaba todo por lo menos en cuanto a los números. De la copa fue eliminado porque se le resistió un gol que mereció en el Pizjuán. En liga sigue líder indiscutible. En Champions todo apunta a que pasará de ronda.
Este año dio una lección con numerosas bajas pero fiel a su estilo ante el Inter de Milán insuperable en Italia. Ganó al Real Madrid de los grandes fichajes en el Camp Nou jugando gran parte del encuentro con uno menos y siendo, en esa fase del partido, mejor que los blancos. En liga lleva unos números de equipo campeón y hasta el domingo era el equipo más realizador del campeonato.
El BarÇa y sobre todo Guardiola tienen argumentos de sobra para que sigamos confiando en ellos. Lo raro sería que este año siendo el equipo a batir, siguiera siendo la armada invencible que no puede tener un mal día.
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